viernes, 1 de mayo de 2020

Consideraciones respecto a las grabaciones con audios de whatsapp o teléfonos, en las canciones Profesionales.

 No puedo imaginar un discurso de Winston Churchill dirigido al mundo libre, sin la emoción y firmeza de su voz y ese chispeante sonido de la Amplitud Modulada.
 No me imagino los casetes grabados de diario 30 de José Germán Araújo que se guardaron durante años, para resistir, guardar memoria y cultivar la esperanza, sin ese crocante sonido, a la vez que sonaban más lentos por el desgaste.
 No recuerdo haber visto jamás una nube totalmente blanca, ni una que no sea a su forma  bonita.
 Donde comienza el purismo, termina la virtud.
 En nuestro campo, en la cultura, muchas veces conocemos escritorios, laptops y mesas de café; y muchas tantas otras, centros comunales, asociaciones civiles, merenderos, esquinas productoras de ferviente Cultura. Es que con las manos se hace, se comparten acordes, melodías, el talín gastado, las cuerdas frágiles, improvisaciones... y el compañero improvisa y de alguna forma, esa herida invisible y honda a la vez, va sanando.
 Si veo muy limpia la escalera del pintor... desconfío.
 Y si del Museo de Blanes, solo opino de los marcos y no de los planos y figuras, es que de algo me estoy perdiendo.
 En el Arte, los medios también son mensaje. El venerado vinilo, el pulcro CD de 16 bits de profundidad y 44100 hz, el zumbido de la cinta y hoy en día... el codec del Whatsapp. El valor es tanto no por su calidad, sino por lo genuino, lo espontáneo, lo colectivo, lo fresco.
 No sabemos como el futuro recordará estos aciagos momentos. Pero la interpretación de los contenidos culturales también deberá hacerse por los medios. Se juzgarán palabras de los diarios, radios, tv y portales de internet; los graffitis, los mensajes de amor, los aplausos en balcones, los primeros pasos de los hijos, las reuniones del parlamento virtuales, las aplicaciones asistenciales en los celulares, los conciertos en directo de artistas nacionales e internacionales, las grabaciones de Pedro, María, Juan y José, que no tienen grandes medios, pero tienen la Historia en sus manos, en su ritmo sin interferencias, en su espacio natural barrial, donde nunca olvidaron, que colectivo no es hacer lo mismo, sino aceptar y trabajar juntos por un mejor destino.
 Sencillo Se trata de MEDIOS de COMUNICACIÓN. Se trata de Principios.
 
                                                                              Con cariño: Gabriel Araújo Liporace

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