domingo, 25 de octubre de 2009

Aveces

Aveces creo que aprendí a consolarme, sintiendo el frío de tu mirada distante o de tus palabras de fuego.
Es tanto lo que he alimentado la idea, que ésta está deglutiendo cada fragmento de mí, depositando una unidad truncada en un lugar común, pero totalmente ajeno... mi cuerpo.

Percibo la extraña ironía de la memoria, el dolor de la inteligencia, la realidad de canas y arrugas.

Orgullo siento de cada batalla perdida, lágrimas aguanto de cada recuerdo que intenta escaparse de esa clara y coherente historia auto-convenida.
Aveces creo que estoy muy cerca de volverme loco, aveces con dolor siento que no, que todavía falta trecho al hecho. Que todavía me desconozco en el espejo. Que todavía me nombro con respeto.

Aveces creo que mi renuncia fué inútil, que mi silencio ni otorgó ni significó.

Mis palabras a boca de jarro colmaron de gotas falsas una extraña medida ajena.
Y harto estoy de intempestivas invasiones que no dejan de ser rápidas huídas.

Aveces creo que se acabaron las excusas, aveces me pides más tiempo, aveces exiges alguna victoria a mi ya cansado y renuente ejército.

Aveces, sin permiso y sin llanto...
Aveces, llega la hora de saber que hubo mucho tiempo del poco tiempo que hay, que fué tiempo perdido.

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